Se han pasado ya nueve años desde que me abandonaste en este mundo, pero nuestros inolvidables momentos, siguen ahí, intocables hasta el fin de mis días, como cuando nos inventamos nuestro famoso y secreto juego de los números que nadie jamás ha sabido nuestra táctica o como cuando a tu hijo, mi papi, lo tuvieron que ingresar seis meses por leucemia y tú nos cuidabas, ... son muchos nuestros recuerdos, pero del que más me acuerdo con diferencia es de la noche antes de tu muerte con esa promesa, ese beso y ese último abrazo que nunca olvidaré igual que a ti, recuerdo que aún tienes que cumplir la promesa que me hiciste, todavía sigo esperando esas maravillosas vueltas a tu lado, y siempre lo haré.
Decir que te echo de menos es una tontería, porque más bien ese conjunto de palabras, en este caso, se queda corto con lo que te añoro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario